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dijous, 17 d’octubre de 2013

Un Paseo por La Crevá (Quebrada) de Cirat

Introducción:

Hay lugares que por si solos transmiten al visitante sensaciones inquietantes, no son objetivamente negativas, pero si que transfieren al cuerpo un estado de cierta precaución, un hormigueo que eriza el vello, sonidos naturales tan distintos a los que nos acostumbran las ciudades, quizás sea este el eje de la cuestión, ¿nos estamos desnaturalizando con el paso de los años?.

Cirat desde el camino de Royas

Han acabado las fiestas del Pilar en la Villa de Cirat, es domingo a media tarde y quedan ya pocos vehículos en las calles del pueblo, el bullicio se ha convertido en un suave susurro del viento, que acaricia, tejados, chimeneas, ventanas, y cortinas que cubren las puertas de algunas casas, cerradas de nuevo a cal y canto.

Tengo el privilegio de quedarme un día más por estas tierras del Alto Mijares, y me apetece acercarme al Monte, hecho este, que en Cirat es de fácilmente complacible.

Mi tío Antonio y primo David, me habían mostrado fotos bastante recientes de sus incursiones en la "Crevá", una partida a menos de 1 km del pueblo, a la que se accede cogiendo el camino de tierra de cruza el Bco. de las Salinas y remonta la montaña dirección a Macasta, Fuentes, Torralba....

Bco. de las Salinas desde la pista que acede al Pilón de Royas

Nada más ascendido las primeras rampas llegamos al Pilón de Royas o Cruz de Royas, hito primigenio de rocas de rodeno que marcaban puntos estratégicos, en los antiguos caminos, normalmente lugares de culto y oración, pues los viajes eran largos y nunca se sabía lo que el camino te podía deparar.

Pilon de Royas, se trata de un Peyrón, hito de piedras con hornacina por la parte delantera que marcaban puntos importantes en el camino, donde dar gracias a Dios por haber llegado hasta allí, o quien sabe si rezar para tener una trayecto bienaventurado.


Justo detrás del Pilón de Royas comienza la Crevá, como se conoce en Cirat, una Quebrada, originada por el colapso posiblemente de estructuras calizas propias de la geo-morfología Karstica, esto es antiguas grutas, cuevas, etc, que al final se derrumban y originan un espacio caótico de grandes bloques, huecos, pasadizos, puntales....Una maraña laberíntica donde buscan cobijo la Fauna y la Flora. Evidentemente estos lugares siempre se han cubierto de cierto misticismo y halo mágico, en el que nos ocupa de Cirat no iba a ser menos. Ahí están las leyendas de las Santicas Leyenda Santicas o del Frontón del Moro Fronton del Moro

Rayos de sol penetrando en el Bosque de la Crevá, setras del Pilon de Royas

Roca caliza a la que accedo sin problemas, y que me propongo sortear, señalar la abundante vegetación trepadora y rupícola que hay en su superficie.

Al NE, la Loma de las Horcas queda iluminada por los rayos crepusculares.

La tarde se va cerrando, los rayos del sol penetran en el sotobosque cada vez más frágiles y languidecidos, las figuras retorcidas de algunos pinos proyectan sombras sobre las rocas tapizadas de zarzaparrillas, hiedras y rubias pergrinas. Llego a un enorme bloque de roca caliza, fracturado por numerosas grietas, quizás si consigo salvarlo llegue al Frontón del Moro, pero justo e esos instantes en que me disponía a trepar por la roca, empiezo a escuchas unos chasquidos agudos y muy secos que advertían de mi presencia, pero, ¿A quien?.
Rocas calizas provenientes de un derrumbe

Hasta aquí mis aventuras de hoy, empiezo a escuchar los chasquidos.

Joya botánica, Acer opalus, al abrigo de los roquedos, tan solo a 450msnm, aprovecha el cobijo rico en sombra y humedad que proporcinan los bloques calizos.

La noche llama a la puerta y decido que la soledad no es buena compañera para este paraje, ya habrán otros momentos mejores para explorar la Crevá, retrocedo y un pequeño movimiento en la distancia llama mi atención, allí estaba el origen de los chasquidos, lo tengo claro, el que sobra soy yo, retorno a casa.

Antes de abandonar la Crevá, vuelvo a escuchar los chasquidos, detecto un movimiento en lo alto de unas rocas, y allí estaban ellas, Las Señoras de los Roquedos, La Cabra Montes.

Una de ellas se me queda observando fijamente

De vuelta a casa, el crepúsculo me regala esta preciosa panorámica de Cirat.

ESPERO OS HAYA GUSTADO, SIN DUDA HABRÁN NUEVAS INMERSIONES EN LA CREVÁ, UN LUGAR FANTÁSTICO.
FIN